Galletas de mandarina y chocolate

Galletas de mandarina y chocolate.


¡Díselo con galletas!

Hoy es San Valentín y este es nuestro lema.
¿Por qué? os preguntareis. Pues porque las galletas gustan a todos y está comprobado científicamente que son una de las formas más rápidas de sacarle una sonrisa al más pintado. Además estas son tan bonitas y la combinación de mandarina y chocolate negro es tan especial que ablandarán hasta al corazón más duro, 100% garantizado.


¿Qué necesito?

Para la masa:
300 gr de harina más o menos
1 huevo
135 gr de mantequilla
100 gr de azúcar 
10 gr de levadura
2 mandarinas grandes

Para la cobertura:
150 gr de chocolate negro
150 ml de nata para montar

¿Cómo lo hago?

Primero vamos a derretir la mantequilla en un cazo en el fuego o durante unos segundos en el microondas. Una vez derretida la ponemos en un bol y añadimos el azúcar. Batimos con una batidora de varillas hasta que los ingredientes estén bien mezclados. Después echamos el huevo y seguimos batiendo hasta obtener una masa homogénea. 
Lavamos y rallamos una de las mandarinas y añadimos la ralladura a la masa. Exprimimos la otra mandarina, echamos el zumo junto con el resto de los ingredientes y mezclamos todo bien.
Tamizamos la harina y la levadura y las añadimos a la masa poco a poco. Primero podemos ir mezclando con las varillas o con una cuchara de madera pero cuando la masa empiece a ser consistente debemos pasar a las manos. Añadimos harina hast
a que consigamos una masa un poco aceitosa pero totalmente compacta (la cantidad de harina nunca va a ser exacta ya que necesitaremos más o menos dependiendo del tamaño de los huevos y de la cantidad de zumo que nos dé la mandarina). Hacemos una bola con ella, la envolvemos en papel film y la dejamos reposar en la nevera durante una media hora más o menos (también puede ser un poco más).


Pasado este tiempo, sacamos la masa pero, antes de trabajar con ella necesitamos que esté otra vez a temperatura ambiente así que la dejamos fuera unos 10 minutos más.
Precalentamos el horno a 180º.
Cuando la masa ya no esté muy fría, enharinamos una superficie lisa y con ayuda de un rodillo, la estiramos hasta que tenga poco más de medio centímetro de grosor. Vamos formando corazones con el molde de galletas y los vamos colocando con cuidado en una bandeja de horno cubierta de papel de hornear. Repetimos el proceso con la masa restante hasta agotarla. Con estas cantidades salen unas 60 galletas (unas 3 bandejas).


Horneamos durante unos 12-14 minutos o hasta que empiecen a coger un leve colorcito dorado pero ojo, no deben dorarse mucho o al enfriarse quedarán duras.
Las sacamos del horno y las dejamos enfriar en una rejilla.


Cuando hayamos horneado todas las galletas y ya estén frías, vamos a preparar la cobertura.
Troceamos el chocolate en un bol. Ponemos la nata a calentar y cuando empiece a hervir la vertemos sobre el chocolate. Revolvemos hasta que todo el chocolate esté derretido y tengamos una crema homogénea. 
Una a una vamos mojando las galletas hasta la mitad en el chocolate y las vamos colocando nuevamente en la rejilla para que enfríen.


Y listo, ya tenéis una forma fácil y dulce de conquistar cualquier corazón 😍😍.
¡A disfrutar!


¿Qué más necesito saber?

Aunque cuando las saquéis del horno parezca que están blanditas, que lo estarán, al enfriarse se endurecen.
Para conservarlas perfectamente, lo mejor es ponerlas en una caja de lata. Normalmente aguantan unos 4 o 5 días aunque ya os aseguramos ahora que las vais a terminar antes. 
De todas formas, lo más importante es que las guardéis en un lugar seco porque si no se van a poner blandas.

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