Pisto manchego

Pisto manchego.



En casa de mi abuela, los viernes de cuaresma no se comía carne y uno de los primeros platos recurrentes era el pisto.
Quizá sea por esos recuerdos que es un plato tradicional que me vuelve loca. Sencillo de preparar y con pocos ingredientes pero, si se hace con amor y paciencia, este sofrito de verduras, conquista a los paladares más exquisitos.
Como pasa con la mayor parte de recetas tradicionales, hay tantas versiones como casas en las que se prepara. Además los ingredientes también pueden variar dependiendo de las verduras de temporada. El que hemos preparado hoy seguramente sea el más popular. En realidad yo lo suelo preparar con pimiento rojo porque me resulta menos ácido pero bueno, como la tradición dice verde, pues verde.
Y vosotros, ¿tenéis el pisto manchego de vuestro recetario?

¿Qué necesito?

1 cebolla grande
1 pimiento verde
1 calabacín grande
400 gr de tomate triturado
100 gr de salsa de tomate casera
Aceite de oliva
Sal 

¿Cómo lo hago?

Antes de empezar a cocinar, lo mejor es preparar todos los ingredientes así que pelamos y picamos la cebolla en trozos 
pequeños. Después lavamos, quitamos todas las pepitas y cortamos el pimiento verde también en trozos pequeños. Por último, hacemos lo propio con el calabacín pero sin pelarlo.
Ponemos una cazuela al fuego con aceite de oliva, la cantidad suficiente como para sofreír todas las verduras (un fondo generoso) y añadimos la cebolla, dejamos que se haga a fuego medio hasta que esté blanda y transparente. 


En ese momento echamos el pimiento y esperamos, revolviendo de vez en cuando a que cambie de color y se ablande. 


Llegados a este punto solo nos queda añadir el calabacín y esperar también a que esté blandito.


En ese momento echamos el tomate triturado y el frito (aquí tenéis nuestra receta) junto con la sal.
Mezclamos bien y dejamos que se cueza hasta que quede un sofrito espeso. 





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